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APRENDERAS A NO LLORAR, LAS NIÑAS DE LAS FARC

 

Bajo este nombre (Aprenderás A No Llorar),  la organización Human Ritghs Watch elaboró hace algunos  años un detallado informe sobre la explotación inhumana a la que son sometidos miles de niños y niñas colombianos por parte de las distintas guerrillas FARC-EP,  UC-ELN,  y también de su contraparte,  las AUC  Autodefensas Unidas de Colombia.  Este es solo uno de los muchos documentos existentes sobre la participación forzada de menores de edad en las tareas de guerra,  que llevan a cabo los distintos grupos terrorista colombianos.

 

” Yo tenía una amiga, Juanita, ella se metió en problemas por acostarse con varios tipos. Nosotras éramos amigas desde que éramos civiles, y compartíamos la carpa. El comandante dijo que no importaba que ella fuera mi amiga. Ella había cometido un error y tenía que pagar por eso. Yo cerré los ojos y disparé, pero no le di, entonces disparé de nuevo. El hueco estaba ahí al lado. Tuve que enterrarla y poner tierra encima de ella. El comandante me dijo: “Lo hizo muy bien, así se haya puesto a llorar. Va a tener que hacerlo muchas más veces y le va a tocar aprender a no llorar”

 “APRENDERÁS A NO LLORAR”: Niños Combatientes en Colombia  pag. 15

 Se estima que aproximadamente entre 11.000 y 14.000 menores de edad se encuentran movilizados en Colombia,  militando en alguna de las organizaciones antes mencionadas.  En el caso de las FARC,   la cantidad de niños y niñas que mantienen cautivos correspondería al 30% de su fuerza operativa. 

Según los estatutos internos de las FARC, (Artículo 54 estatuto FARC)   todo niño mayor de 15 años está capacitado para utilizar un arma.  Lo cual es de por si deplorable,  pero la realidad es peor.  Ya que ni las FARC,  ni los otros grupos terroristas respetan una edad límite para reclutar a los menores.

 Los estudios realizados sobre el tema entregan una alarmante cifra de bajas infantiles durante los últimos 10 años,  mas de 6.200 niños muertos en enfrentamientos o a consecuencias de tortura,  violación,  o las condiciones de vida en un campamento guerrillero.

 

La vida para un niño en la selva,  en un campamento guerrillero es terrible.  La zozobra constante,  la violencia ejercida en su contra y la que es impelido a ejercer en contra de sus enemigos,  deja una huella indeleble en cualquier niño.  Que mañana será un adulto,  un padre de familia talvez.  Aunque lo mas probable es que solo llegue a ser un cadáver NN.

 Desde un punto de visto histórico militar,   los niños han sido utilizados en las guerras siempre.  Pero bajo la siguiente premisa: “los niños son el último recurso de la guerra”  la tragedia que asola a los niños pobres de Colombia,  obedece a una estrategia profundamente inmoral y utilitaria por parte de la subversión y el terrorismo.

   Analizados antecedentes históricos recientes,  vemos el truculento ejemplo de Camboya  y el Khmer Rouge,  una guerrilla maoísta que utilizó a niños para cometer uno de los genocidios mas infames del siglo XX.   Está demostrado que la relación que los niños establecen con la guerra y el peligro es muy diferente a la que hacemos los adultos.  Bajo condiciones de adoctrinamiento y con los estímulos necesarios se logran resultados terribles como el de Camboya.  Al parecer las FARC y sus asociados tienen otra premisa, según la cual   los niños son el mejor combatiente.  En los años noventa se empezaron a detectar los primeros síntomas de este terrible mal,  y a pesar de todas las gestiones internacionales y todas las presiones que vanamente la comunidad internacional y las organizaciones relacionadas han hecho para revertir este proceso,  los datos nos indican que ya no es un fenómeno,  si no una estrategia de lucha por parte del terrorismo colombiano.

 Un menor en manos de un grupo insurgente no pasa de ser un esclavo,  una máquina de combatir y cumplir órdenes por descabelladas o crueles que sean,  en un proceso que deforma su personalidad y corrompe su espíritu,   para quienes la reinserción es complicadísima e improbable.  No es un niño,  estamos hablando de una parte de una generación que mas tarde o mas temprano deberá reincorporarse a la vida civil.

 

Para las niñas que están actualmente en poder de la guerrilla,  la situación es más ominosa,  porque además de ser esclavas en las cocinas y barracas de algún campamento, deben ser forzosamente compañeras sexuales de los comandantes y lideres de sus unidades.  Para esta función denigrante,  no existe límite de edad,  da lo mismo si tienen doce o catorce años.  Como ejemplo está el pequeño harem que tenía a su disposición el Comandante Raúl Reyes,  abatido por el ejército colombiano en territorio ecuatoriano,  el año pasado.  Con niñas entre los doce y los catorce años.

 Para sobrevivir deben moverse en medio de la promiscuidad y la violencia de genero,  sometidas sistemáticamente al abuso sexual por parte de quienes tienen el poder y quizás con suerte ser tomadas en algún momento como propiedad exclusiva de algún comandante treinta años mayor.

El embarazo está prohibido,  si lo hubiera deben abortar.  El castigo por negarse es la muerte. Infectarse de alguna enfermedad venérea también puede ser causa de muerte,  ya que podría ser acusada de traidora o infiltrada.

 Lamentablemente este es un problema que sobrevivirá al conflicto mismo,  en el supuesto  que la guerra interna que sacude a Colombia,  llegue a su fin dentro de poco.  Las secuelas para estos futuros adultos,  para los que logren sobrevivir serán permanentes,  imborrables y condicionaran negativamente su vida y su manera de relacionarse con el mundo

 Human Rigths Watch,  con ocasión de este informe propone medidas  y exige la aplicación de normas de conducta éticas,  tanto a las guerrillas,  como al gobierno colombiano  y a la comunidad internacional.  Respetando sus buenas intenciones y sus buenos oficios,  creo que son solo letra muerta estas recomendaciones.  El terrorismo no cejará en sus intentos de continuar con esta guerra,  y para ello se seguirá valiendo del crimen en todas sus expresiones.  La solución dista sideralmente de inventar una paz ficticia,  de esperar gestos y acciones por parte de aquellos que por décadas han violentado con mentiras y traiciones no solo a Colombia,  si no también a la comunidad internacional.  Que han hecho con la conciencia mundial,  lo mismo que hacen con las niñas de las FARC.

 

 

 

He leido su articulo y me parece que al igual que en El Salvador, lo grupos terroristas de izquierda y de dercha vilan los derechos humanos de los niños lo cual es un aabuso que ya no se debe permitir.

Que hijos de p............... son unos mountros, animales sin corazon, personas que no deberian existir, no deberian vivir no merecen nada bueno de la vida hdp!!!!!!

como van a hacer eso q p....... son

 

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